Alerta pyme: advierten que la crisis podría dejar hasta 40 mil empresas menos antes de fin de año

Alerta pyme: advierten que la crisis podría dejar hasta 40 mil empresas menos antes de fin de año

El deterioro del entramado productivo argentino volvió a encender las alarmas entre las pequeñas y medianas empresas. Desde la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) advirtieron que, si no hay un cambio de rumbo en la política económica, entre 30.000 y 40.000 empresas podrían desaparecer antes de fin de año, profundizando una crisis que ya golpea al empleo, la producción y el mercado interno.

La advertencia fue realizada por el titular de ENAC, Leo Bilanski, durante una entrevista en Infocielo Play, donde describió un escenario “sombrío” para el sector pyme y sostuvo que las políticas del Gobierno de Javier Milei están acelerando el cierre de unidades productivas en todo el país. Según explicó, la combinación de caída del consumo, apertura de importaciones, tarifas elevadas y falta de financiamiento está asfixiando a miles de emprendimientos que dependen del mercado interno para sostenerse.

Bilanski recordó que, al asumir Milei, la Argentina contaba con unas 506.000 empresas privadas empleadoras registradas y aseguró que, desde entonces, ya se perdieron alrededor de 25.000 firmas, de acuerdo con relevamientos de su entidad. En ese marco, advirtió que la proyección para los próximos meses es todavía más grave: “Este año pueden cerrar entre 30.000 y 40.000 empresas si seguimos por este camino”, señaló, al insistir en que el modelo económico actual golpea especialmente a las pymes, que representan el corazón del empleo privado en la Argentina.

La preocupación no se limita a ENAC. En las últimas semanas, distintos informes y cámaras empresarias volvieron a reflejar el deterioro del sector. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reclamaron al ministro de Economía, Luis Caputo, medidas urgentes para aliviar la situación financiera de las pymes, entre ellas la suspensión de embargos, reducción de multas y planes especiales de pago para deudas fiscales. El planteo apunta a un problema cada vez más extendido: muchas firmas ya no logran sostener el flujo de caja ni cumplir con sus obligaciones tributarias en tiempo y forma.

El diagnóstico que trazan las entidades empresarias coincide en varios factores. Por un lado, el consumo interno sigue deprimido, lo que impacta de lleno en los rubros más vinculados al mercado local. Por otro, la apertura importadora expone a sectores con menor espalda financiera a competir con productos del exterior a precios más bajos. A eso se suma el incremento de costos fijos —energía, alquileres, logística y tasas— en un contexto donde muchas pymes no logran trasladar esos aumentos a precios por la caída de la demanda.

Dentro de ese panorama, Bilanski identificó a los sectores del cuero, la madera, el textil y la confección como algunos de los más golpeados. Se trata, explicó, de actividades con una fuerte presencia de talleres pequeños, fábricas familiares y unidades productivas de baja escala, muy atadas al consumo popular. “Un tallercito de cinco personas que hace remeras para una feria, una carpintería, un taller de calzado o marroquinería: ahí está el eslabón más frágil de la economía real”, graficó el dirigente.

Las proyecciones privadas van en la misma dirección. Informes recientes replicados por medios especializados y regionales advirtieron que la economía pyme podría cerrar 2026 con hasta 40.000 empresas menos y cerca de 500.000 empleos formales en riesgo, si no se revierte la actual tendencia. El deterioro ya no se expresa solo en cierres definitivos: también aparecen suspensiones, reducción de turnos, atrasos en pagos, caída de producción y mayores dificultades para acceder al crédito.

En ese contexto, ENAC insiste con la necesidad de declarar una emergencia pyme y avanzar en medidas específicas para proteger al sector. Entre los reclamos aparecen financiamiento accesible, alivio fiscal, herramientas para sostener el empleo, protección frente a importaciones en rubros sensibles y políticas activas que reactiven el consumo. “El 99% de las pymes vive del mercado interno. Si se destruye ese mercado, se destruye el corazón de la economía argentina”, repiten desde la entidad.

Mientras el Gobierno sostiene que el reordenamiento macroeconómico terminará generando condiciones más favorables para la inversión y el crecimiento, el entramado pyme asegura que el ajuste ya está teniendo costos concretos sobre la economía real. Con miles de comercios, talleres y pequeñas fábricas bajo presión, la discusión sobre el futuro del sector vuelve a instalarse como uno de los ejes centrales del debate económico. La incógnita ahora es si habrá margen político para corregir el rumbo antes de que el número de cierres se convierta en una marca irreversible del 2026.

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