La alimentación durante la infancia cumple un papel fundamental en el crecimiento y el desarrollo. Por eso, los especialistas advierten sobre la necesidad de prestar especial atención a lo que comen los chicos y a los hábitos que se construyen tanto en el hogar como en las escuelas.
El dato que encendió las alarmas surgió de un relevamiento del Programa Salud Escolar Bonaerense: el 44% de los alumnos evaluados en primer grado presentó exceso de peso. La cifra vuelve a poner en primer plano una problemática que requiere prevención y acompañamiento desde edades tempranas.
No se trata solamente de cuánto comen, sino de qué comen
Una alimentación saludable durante la infancia no debería limitarse a controlar las cantidades. También resulta importante observar la calidad de los alimentos que forman parte de las comidas cotidianas.
El consumo frecuente de productos con altos niveles de grasas, azúcares o sodio puede desplazar a alimentos necesarios para una dieta equilibrada, como frutas, verduras y otras opciones nutritivas.
Uno de los puntos señalados por especialistas es que desayunos y meriendas escolares todavía pueden incluir con frecuencia galletitas, golosinas y otros productos de bajo valor nutricional.
Frente a esta situación, la incorporación de alimentos frescos y variados aparece como una herramienta clave para mejorar los hábitos desde los primeros años.
La escuela y la familia, dos espacios fundamentales
Los hábitos alimentarios no se construyen de un día para el otro. Se forman a partir de las costumbres familiares, el entorno social y las opciones disponibles en los espacios donde los chicos pasan buena parte de su tiempo.
Por eso, la prevención requiere un trabajo conjunto entre familias, escuelas, autoridades y profesionales de la salud.
Enseñar a los niños a reconocer diferentes alimentos, incorporar frutas y verduras, tomar agua y reducir el consumo de productos ultraprocesados son pequeñas acciones que pueden contribuir a una alimentación más saludable.
También es importante evitar que la conversación sobre el peso se transforme en una fuente de burlas o estigmatización. El objetivo debe ser cuidar la salud y acompañar a los chicos, no señalar ni culpabilizar.
Construir hábitos saludables desde la infancia
La alimentación saludable no significa prohibir todos los alimentos que les gustan a los niños ni imponer dietas restrictivas. Se trata de generar hábitos sostenibles y ofrecer variedad, priorizando alimentos nutritivos y reservando los productos de menor calidad nutricional para un consumo ocasional.
La infancia representa una etapa fundamental para aprender esas costumbres. Lo que se incorpora como rutina puede acompañar a una persona durante muchos años.
Por eso, el mensaje de los especialistas apunta principalmente a la concientización: mejorar la alimentación de los chicos es una responsabilidad compartida y requiere decisiones cotidianas, información y acompañamiento.
Cuidar lo que comen los niños hoy también significa invertir en su salud futura.
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