La situación de Lácteos Verónica, una de las principales empresas del sector en Santa Fe, se agravó en los últimos días y encendió las alarmas por el futuro de alrededor de 700 trabajadores. Con sus tres plantas productivas paralizadas, el escenario es de máxima incertidumbre tanto para los operarios como para las economías locales que dependen de la actividad de la firma.
Si bien hasta el momento no hubo un anuncio oficial de cierre, los empleados denuncian que en los hechos la empresa se encuentra prácticamente detenida. Según relataron, las plantas fueron “vaciadas” de manera progresiva y varios servicios básicos dejaron de funcionar por falta de pago, entre ellos el transporte que trasladaba al personal hacia la planta de Clason.
A este panorama se suma un problema clave para la producción: la escasez de leche cruda. Pese a contar con una capacidad instalada superior a los 300 mil litros diarios, la empresa no estaría recibiendo la materia prima necesaria para sostener la actividad, lo que profundiza el parate y agrava la crisis laboral.
La parálisis de Lácteos Verónica no solo pone en jaque a cientos de familias, sino que también amenaza con impactar de lleno en las comunidades donde la firma es uno de los principales motores económicos. Mientras tanto, los trabajadores reclaman respuestas urgentes y definiciones claras sobre el futuro de la empresa.
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