La Secretaría de Energía volvió a mover las piezas del tablero tarifario. Por orden del ministro de Economía, Luis Caputo, se oficializó una serie de actualizaciones en los parámetros del sistema energético que, en los hechos, implicarán un aumento del 2% en las tarifas de luz y gas a partir de agosto.
Aunque el porcentaje pueda parecer menor, supera al último dato de inflación mensual, lo que significa una nueva pérdida real del poder adquisitivo para hogares y pequeños comercios.
📌 Las resoluciones fueron publicadas en el Boletín Oficial, sin anuncio previo ni conferencia de prensa.
📌 El ajuste llega en medio del invierno, cuando el consumo de gas y electricidad aumenta.
📌 El Gobierno sigue adelante con la quita de subsidios, sin contemplar los ingresos reales de la mayoría de la población.
Para muchos analistas, este tipo de medidas forma parte de un «tarifazo por goteo»: subas periódicas, disimuladas bajo resoluciones técnicas, que permiten al Ejecutivo avanzar con el ajuste sin pagar el costo político de anunciarlo en voz alta.
La narrativa oficial insiste en que el “orden fiscal” es el camino hacia la estabilidad. Sin embargo, los efectos del ajuste recaen de lleno sobre los sectores medios y bajos, mientras la recesión se profundiza y los salarios siguen por detrás de la inflación.
🗨️ “Dicen que no hay plata, pero los aumentos no se frenan. No hay tarifa que alcance con estos sueldos”, opinó una usuaria en redes, reflejando el clima social que crece frente a cada suba de servicios.
📉 El dato:
En lo que va del año, las tarifas de gas y luz acumulan subas de entre 150% y 300% para los usuarios sin subsidios.
🧨 Críticas desde la oposición:
Referentes del peronismo y de la izquierda cuestionaron la medida: “Ajuste brutal sin anestesia. Otro golpe a las familias que no llegan a fin de mes”, publicó en X el dirigente sindical Hugo Yasky.
