La última reunión del Consejo de Mayo convocado por el presidente Javier Milei dejó en evidencia que el Gobierno busca acelerar la presentación del proyecto de reforma —o “modernización”— laboral, pero también expuso las primeras resistencias. Y no solo provienen del sindicalismo: sectores empresariales, especialmente dentro de la Unión Industrial Argentina (UIA), también expresaron reparos frente al borrador oficial y a lo que consideran una falta de diálogo profundo.
El apuro de la Casa Rosada quedó reflejado en la decisión de adelantar el informe final del Consejo, integrado por representantes del Poder Ejecutivo, el Congreso, los gobernadores, la CGT y la UIA. Originalmente previsto para el 15 de diciembre, pasó al 9. Según trascendió, ese mismo día se esperaba la presentación del proyecto de ley definitivo, aunque fuentes consultadas por iProfesional señalaron que podría demorarse algunos días más.
La reunión —a la que asistieron el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, el diputado Cristian Ritondo, la senadora Carolina Losada y los representantes de la CGT y la UIA, Gerardo Martínez y Martín Rappallini— estuvo marcada por la incertidumbre y los matices.
Tanto Martínez como Rappallini, considerados interlocutores con buena sintonía con el Gobierno, coincidieron en plantear diferencias y objeciones sobre varios puntos del proyecto laboral que el Ejecutivo tiene prácticamente definido, aunque aún mantiene en reserva ciertos detalles. “En varios temas el proyecto no tiene consenso”, admitieron fuentes cercanas a los participantes.
Los puntos de conflicto de la reforma laboral
Entre los aspectos que generan mayor resistencia se encuentra la propuesta oficial de eliminar la “ultraactividad” de los convenios colectivos, un mecanismo que permite que sigan vigentes automáticamente aun después de su vencimiento. El Gobierno sostiene que su eliminación permitirá actualizar acuerdos que llevan años sin modificarse y apunta, además, a impulsar negociaciones por empresa.
Para los sindicatos, en cambio, este cambio implicaría una pérdida significativa de derechos adquiridos y podría debilitar la negociación colectiva. Incluso desde la UIA se advierte que el proceso de modificaciones debe ser más discutido para evitar generar incertidumbre en sectores productivos.
Mientras la Casa Rosada insiste en avanzar con rapidez, las diferencias internas del Consejo de Mayo muestran que alcanzar un consenso amplio será más complejo de lo esperado. La discusión sigue abierta y se perfila como uno de los debates políticos y económicos más relevantes de fin de año.
#ReformaLaboral #ConsejoDeMayo #GobiernoNacional #CGT #UIA #JavierMilei #Actualidad #PolíticaArgentina #InfoProvincia #Economía
