Un informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló una preocupante realidad sobre los hábitos alimentarios de los trabajadores: más de seis de cada diez asalariados saltean comidas durante la jornada laboral por motivos económicos.
El estudio, realizado sobre 1.171 casos para la plataforma de beneficios laborales Edenred, indicó que el 61,1% de los trabajadores dejó de alimentarse en su horario de trabajo debido a la falta de dinero. Dentro de ese grupo, el 46,7% lo hace de manera ocasional, mientras que el 14,4% lo hace de forma regular.
La problemática se profundiza entre los jóvenes de entre 18 y 29 años, uno de los sectores más afectados por la pérdida del poder adquisitivo.
Además, el informe señala que el 78,5% de los asalariados opta por alimentos menos nutritivos, principalmente por razones económicas. Esta situación es aún más marcada entre quienes perciben ingresos más bajos —hasta $800.000 mensuales— y entre trabajadores de pequeñas empresas o del sector público.
En cuanto al gasto diario destinado a la comida durante la jornada laboral, el estudio muestra que el 43,9% invierte entre $5.000 y $10.000 por día, mientras que el 36,1% gasta menos de $5.000 y solo el 20% supera los $10.000 diarios.
El informe también advierte que más de la mitad de los trabajadores no recibe ningún tipo de beneficio o ayuda alimentaria por parte de sus empleadores, como tarjetas comedor o vales para restaurantes.
Según los investigadores, la alimentación en el trabajo no es un aspecto menor. “Un trabajador que come bien tiene mejor salud, menos accidentes laborales, menor ausentismo y mayor productividad”, destaca el estudio, que alerta sobre el impacto que la situación económica está teniendo en la calidad de vida de los asalariados.
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