Crisis en la industria textil: Fantome Group entra en concurso preventivo tras perder clientes y enfrentar importaciones

Crisis en la industria textil: Fantome Group entra en concurso preventivo tras perder clientes y enfrentar importaciones

La empresa textil Fantome Group S.A., que supo producir indumentaria para reconocidas marcas, ingresó en concurso preventivo de acreedores en medio de una profunda crisis financiera. La medida fue dispuesta el pasado 23 de febrero con el objetivo de reordenar su pasivo y sostener la continuidad de sus operaciones.

La firma, que llegó a emplear a unas 120 personas y contaba con un esquema productivo integral, atraviesa actualmente una situación delicada: acumula 26 cheques rechazados por más de $39,7 millones y una deuda bancaria cercana a los $45,6 millones, catalogada en situación de alto riesgo de insolvencia.

Entre sus principales acreedores se encuentran Garantizar SGR y el Banco Galicia. En el marco del proceso concursal, los acreedores podrán verificar sus créditos hasta el 17 de junio, mientras que la audiencia informativa fue fijada para abril de 2027.

Desde la empresa solicitaron además mantener la continuidad de la actividad y de los contratos vigentes, especialmente aquellos vinculados al alquiler de maquinaria y al uso del inmueble donde funciona la planta, considerados clave para sostener el negocio.

Fantome Group había sido fundada en 2017 y comenzó a operar al año siguiente en la Ciudad de Buenos Aires, desarrollando un proceso productivo completo que incluía diseño, confección y distribución. Durante sus primeros años logró consolidar una cartera de clientes con marcas reconocidas como Kappa, Reebok, Kevingston, Billabong, Cheeky, Mimo y Kosiuko.

Sin embargo, el primer golpe fuerte llegó en 2020, cuando Kevingston —uno de sus principales clientes— dejó de trabajar con la empresa y optó por reemplazar la producción local con importaciones. Según la propia compañía, esa decisión representó un quiebre estructural en su modelo de negocios.

La combinación de la pérdida de clientes estratégicos y el avance de las importaciones terminó por agravar la situación financiera, llevando a la empresa a esta instancia judicial en busca de una salida que le permita continuar operando.


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